Una pareja arrogante se apropia de la lujosa suite del avión… hasta que aparece el verdadero ocupante y hace esto…

Dentro de la cabina, el ambiente había pasado de la victoria engreída a la pura irritación. Los rígidos asientos resultaban sumamente incómodos, lo que obligaba tanto a Julian como a Beatrice a permanecer sentados con la espalda completamente erguida, como figuras de cera. La alegre voz corporativa seguía retumbando desde los altavoces de alta definición, alabando el servicio de atención al cliente de la aerolínea.

Al final, la creciente frustración de Julian llegó a su punto álgido. Se desabrochó el cinturón de seguridad y salió al pasillo de primera clase, intentando proyectar el aire tranquilo y digno de un caballero que simplemente se había levantado para estirar las piernas. Consiguió llamar la atención de Sarah cuando esta pasaba con una bandeja de frutos secos calientes, y le dedicó una sonrisa forzada y educada que apenas disimulaba su irritación. «Disculpe, señorita. Parece que hay un pequeño fallo de software en la Suite 1A. ¿Podría reiniciar el sistema desde su panel principal?».