El chico que iba al frente dio un paso adelante, acortando la distancia entre ellos. El pulso de Clara latía con furia contra sus costillas. Sintió cómo una ola fría de pavor la invadía mientras el chico, lenta y deliberadamente, metía la mano derecha en el bolsillo de su pesada chaqueta.
Por su mente desfilaron toda una serie de pesadillas. Se sentía totalmente indefensa y acorralada. Sabía que no servía de nada gritar. Clara se preparó para lo peor, cerrando los ojos con fuerza, completamente aterrorizada por lo que estaba a punto de suceder cuando la mano del chico emergió de la tela.
