Lucy llegó temprano el viernes con la compra y una bolsa para pasar la noche. Encontró a Clara dormida junto a otra pila de carteles. Tras preparar el desayuno, Lucy insistió en que denunciaran la llamada anónima. A Clara le preocupaba que la policía la tomara a broma, pero Lucy le respondió que ese temor merecía atención antes de que se convirtiera en indicio de algo peor.
Un agente lo dejó todo constancia, pero explicó que no se había producido ningún delito identificable. Prometió patrullas adicionales en los alrededores de Hawthorne Park durante el fin de semana. Cuando Clara mencionó a los adolescentes, él le preguntó si la habían amenazado directamente. Ella admitió que no. Aun así, cada vez estaba más convencida de que su comportamiento tenía que ver con la desaparición de su gato.
