Al volver del supermercado, Clara se dio cuenta de que faltaba un cartel en las inmediaciones. En el mismo tablón de anuncios quedaban varios anuncios caducados, lo que hacía que su desaparición resultara extraña. Lo volvió a colocar y entonces se percató de que otro había desaparecido junto al quiosco. Al otro lado del césped, dos adolescentes la observaban mientras fingían arreglar la cadena de una bicicleta en el suelo.
Clara se acercó al encargado del parque, el señor Grady, y le describió los carteles desaparecidos. Él culpó inmediatamente a los adolescentes, calificándolos de alborotadores habituales. Clara le preguntó si los había visto quitar algo. Grady admitió que no. Aun así, prometió vigilar el pabellón y avisar a la policía si su comportamiento se volvía amenazante.
