Una pareja arrogante se apropia de la lujosa suite del avión… hasta que aparece el verdadero ocupante y hace esto…

—Puedo hacer que el capitán de servicio llame a la seguridad del aeropuerto y que los saquen antes de que salgamos de la puerta de embarque —susurró Sarah con firmeza en cuanto Leo llegó hasta ella. —Podemos echarlos en diez minutos, Leo. Nadie se sale con la suya quitándote tu asiento. —Sarah también sabía que Julian había pasado sus primeros diez minutos a bordo presentándose cordialmente a los miembros más jóvenes de la tripulación, mencionando de pasada el nombre de Richard, el antiguo director general de la aerolínea, en la conversación como un escudo contra las normas de la compañía.

—¿Cuáles eran sus asientos originales en el billete? —preguntó Leo en voz baja, apoyándose en la encimera de la cocina. Sarah consultó la pantalla táctil principal de la cocina. —Les habían asignado los asientos 3C y 3D, de primera clase estándar. Pero en cuanto los dejaron vacíos, el sistema reasignó automáticamente esos asientos para ascender a dos afortunados pasajeros de clase turista. Los asientos 3C y 3D están completamente ocupados».