El equipo sanitario se desplazó rápidamente por los pasillos, despejando el camino y preparando la camilla de transporte para Lola. Dentro del quirófano, el personal desinfectó las mesas, dispuso los instrumentos estériles y ajustó las brillantes luces del techo. El equipo médico calculó cuidadosamente la medicación necesaria para mantener a la pesada gorila durmiendo plácidamente y sin dolor durante toda la crucial operación que se avecinaba.
Colocaron con cuidado a Lola en la camilla con ruedas y la trasladaron por el silencioso pasillo de servicio hacia el quirófano. Gerard caminaba justo a su lado, vigilando de cerca su respiración y su pulso mientras el sedante surtía pleno efecto. El ambiente dentro de la sala se volvió de gran concentración; todos eran conscientes de que cada segundo era crucial para su supervivencia.
