No vaciló. No miró a su alrededor. No parecía sorprendido de estar allí. Emma frunció el ceño, escudriñando las primeras filas. ¿Tal vez un pariente lejano? ¿Alguien que Vincent olvidó mencionar? Se volvió hacia él instintivamente.
Y la respuesta la golpeó de golpe. Vincent lo conocía. No reconocimiento como familia. Reconocimiento como el miedo. A Vincent se le fue el color de la cara cuando los ojos del hombre se encontraron con los suyos. Su boca se entreabrió ligeramente, como si quisiera hablar-o advertir-o suplicar-pero no salió ningún sonido.
