El día de su boda, su perro policía le bloqueó el paso y descubrió la desgarradora verdad…

El sonido atravesó la iglesia como una cuchilla. Algunos invitados gimieron en voz baja. Alguien susurró: «¿Sigue ahí fuera?» Otro murmuró algo sobre el control. El corazón de Emma dio un vuelco. Vincent se puso rígido a su lado.

Los ladridos se hicieron más fuertes. Más cerca. Entonces las puertas se abrieron. Un hombre entró. Era mayor, alto pero encorvado, llevaba una gabardina oscura que parecía demasiado pesada para el tiempo que hacía. Tenía el pelo canoso, peinado hacia atrás, y la cara delineada de una forma que sugería más cálculo que edad.