Nina pasó al siguiente paso obvio: solicitó una visita supervisada al orfanato, ofreciéndose a grabar un segmento positivo sobre la «resiliencia en el cuidado» La respuesta no se hizo esperar. «Visita denegada debido a confidencialidad y próxima revisión interna» No había nombre bajo el mensaje. Ningún enlace de apelación. Sólo un cortés muro.
Esa misma tarde sonó su teléfono. «Soy la abogada Meera Raman, asesora jurídica de la agencia» La voz era agradable, mesurada. «Somos conscientes de que está explorando material sensible. El bienestar infantil es frágil. Los malentendidos pueden dañar la confianza en las buenas instituciones. Espero que no se precipiten» Sonaba como preocupación, pero se sentía como una mano en la garganta.
