«¿Y si creen que hemos sido nosotros?» Preguntó uno de ellos, con las manos temblorosas. «¿Y si dijo algo antes de irse?» «Esto es malo. Ni siquiera he hecho nada, ¿verdad?» Nadie lo sabía. Y el miedo no hacía más que alimentar los rumores. Aun así, la escuela trató de seguir adelante, al menos hasta el jueves por la mañana, cuando el sistema de megafonía crepitó y el director convocó una asamblea inesperada.
El gimnasio se llenó de cuerpos inquietos, las gradas crujían bajo los cambios de peso y la creciente especulación. El discurso del director fue dolorosamente vago. Un recordatorio de «ser amables» Un recordatorio de que «todos formamos parte de esta comunidad» Un recordatorio de que «las palabras tienen consecuencias» Sin nombres. Sin detalles. Sólo un fino velo sobre lo que todo el mundo ya estaba pensando. Richard.
