Esta vez, la investigación no se quedó en silencio. Se reasignaron agentes. Se enviaron viejas fotos del accidente a analistas independientes. Se sacaron los registros de vehículos de aquella noche y se cotejaron con los registros del GPS. Se abrieron brechas como grietas en el pavimento tras un duro invierno.
Vance observaba desde los bordes. No se le permitía dirigir la investigación, pero ya no se le excluía. Respondía a las preguntas sin inmutarse, incluso cuando se referían a personas en las que antes confiaba. Dio nombres cuando se le preguntó y no suavizó lo que había visto.
