Un policía detiene a un hombre que se parece a su hijo fallecido – Segundos después, ve lo que hay encima del salpicadero

La lluvia cubría la carretera mientras Cole Vance frenaba al lado de un viejo sedán robado en un semáforo en rojo de la circunvalación. El conductor giró ligeramente la cabeza. A Vance se le cortó la respiración. La cara no era idéntica, pero se parecía lo suficiente como para tocar el mismo nervio y hacerle retroceder dos años.

Antes de que pudiera culpar al cansancio o a una vieja pena, la mirada de Vance se clavó en algo que colgaba justo encima del salpicadero. Del espejo retrovisor colgaba un pequeño llavero metálico con forma de brújula, sin brillo por los arañazos. Se le apretó el pecho. Conocía su peso y su forma. La había sostenido una vez.

Aquella brújula debería haber estado en el coche de Adam la noche en que murió, pero nunca la habían encontrado. La certeza se le escapó. Encendió las luces y salió, sabiendo ya que esta parada no acabaría como una detención normal por robo de coche..