Los asesores llegaron cuando el producto parecía prometedor. Elogiaron la «visión» de Ethan y llamaron a Mara «apoyo», como si fuera un útil extra. Mara se lo tragó porque Lattice seguía necesitando sus manos, y se contentó con quedarse al margen mientras Ethan traía a la gente adecuada.
Mara permanecía callada en las reuniones, pero no se descuidaba. A medida que Lattice mejoraba, empezó a guardar su trabajo de forma que nadie más pudiera reescribirlo: compilaciones fechadas, copias de seguridad limpias y notas cuidadosas que mostraban exactamente qué había creado y cuándo. Mara pensaba que era una buena práctica.
