La startup sobrevivió, pero la historia cambió. La gente elogiaba a Ethan como el héroe que «salvó la empresa», porque era la cara pública de la lucha con el inversor. Sloane le abrazó, radiante de orgullo, y dijo a todo el mundo que Ethan tenía nervios de acero. Mara se dio cuenta de que su nombre no se pronunciaba, pero no le importaba.
Mara volvió a concentrarse en el presente. El salón de baile de la azotea resplandecía con una luz cálida y los aplausos resonaban como olas. Ethan volvió a subir al escenario, sonriendo a las cámaras. Sloane estaba a su lado, lo bastante cerca como para parecer más la copropietaria que una novia.
