Clare dudó. Daniel no. «Sólo hasta que las cosas se estabilicen», dijo suavemente. Eleanor estuvo de acuerdo. Siempre lo había estado. Fue Eleanor quien presentó a Brooke, no como familia, sino como ayuda. Una enfermera cualificada que conocía. Temporal. Tranquila. Profesional. Brooke se integró en la casa sin hacer ruido.
Hacía un seguimiento de la medicación, acudía a las citas con Clare y tomaba notas cuidadosamente en un pequeño cuaderno de cuero. Clare encontró la estructura tranquilizadora. Su salud se estabilizó. Daniel también parecía más ligero. Más relajado. La casa volvía a estar en equilibrio. Entonces llamó su padre.
