Todos sabían que el proceso judicial duraría años, aunque el caso de fraude fuera lo bastante sustancioso. Con los registros de los Calloway, el testimonio de Whitfield y la corroboración de las auditorías de facturación de clientes archivadas, el fiscal federal confiaba en que el caso sobreviviría a la vista preliminar y llegaría a juicio.
Los Calloway seguían expuestos a dos cargos de fraude relacionado con el engaño y uno de conspiración de seguros. Sus abogados argumentaron que la coacción y la cooperación extraordinaria eran los hechos clave para considerar la sentencia. El fiscal indicó que, dadas las circunstancias, era posible una sentencia más corta.
