Aquella mañana, los Calloway se trasladaron a un piso franco federal en Knoxville: dos agentes en rotación, ubicación no revelada, registro bajo un número de caso. Dellray condujo de vuelta a Asheville al amanecer en la montaña con el maletín de pruebas en el asiento del copiloto. Pensó en las 58 páginas que había reunido en 1994.
El caso seguía ahora varias pistas simultáneamente: Pruitt detenido, negándose a hablar; el caso de las pruebas en proceso de certificación; el fraude corporativo en proceso de construcción por un fiscal federal que ahora había revisado el pendrive; la propia exposición legal de los Calloway en proceso de mapeo con un defensor público federal.
