Ella volvió a darle las gracias y Jacob se marchó, sintiendo una mezcla de alivio y preocupación. El camino a casa fue tranquilo, con Jacob sumido en sus pensamientos. No esperaba encontrarse en esta situación, pero ahora lo único que podía hacer era esperar que Lena encontrara la fuerza para superarlo.
A medida que pasaba el tiempo, las noticias sobre la desaparición de Lena eran menos comentadas, eclipsadas por el zumbido constante de los paparazzi. Sentado con el mando de la tele en la mano, Jacob pensó en el día de locos que acababa de pasar. Sintió un profundo sentimiento de gratitud y satisfacción, al saber que había seguido su instinto y había ayudado a alguien que lo necesitaba.
