La fotógrafa me llamó y me dijo que había notado algo muy inquietante en las fotos de la boda

Observó a Samuel Voss boca abajo sobre el asfalto de un aparcamiento de Scottsdale, el encanto fácil y las respuestas ensayadas y el contacto visual constante, todo ello aplastado contra el suelo. Marcus había hecho sus llamadas aquella mañana. Ray había hecho las suyas durante el trayecto, dando a la División de Fraudes la dirección, el nombre y el horario. Habían estado esperando.

Samuel giró la cabeza y vio a Ray allí de pie. Por un momento se miraron a través del aparcamiento. Después, un agente bloqueó la línea de visión y todo terminó. Ray vio cómo metían a Samuel en el coche patrulla. Vio cómo cerraban la puerta. Vio cómo el coche se alejaba en la ordinaria tarde de Scottsdale, doblaba la esquina y desaparecía.