Una madre deja que un veterano ocupe su asiento en el avión y se pone pálida cuando se da cuenta de quién es..

Cuando llegaron a llegadas, Elise vio a su padre cerca de la barandilla, sin aliento y pálido. El veterano se detuvo, apoyándose pesadamente en su bastón. Sus miradas se cruzaron: padre y padre, dos extraños unidos por toda una vida de silencio, y el mundo pareció contener la respiración. Y, de repente, Elise vio la similitud que antes no había podido precisar.

Entonces su padre dio un paso adelante, tembloroso, y el veterano le levantó el brazo con tímida esperanza. Su abrazo fue lento, tembloroso, con años de retraso. Elise sintió que Mara deslizaba su mano entre las suyas mientras cuatro generaciones permanecían unidas: la prueba de que un único acto de bondad había vuelto a unir a una familia.