Siempre lo descartó como un engaño, pero luego descubrió lo que había bajo el arrecife

Cal había sido una vez el amigo más íntimo de su padre, el hombre que le ayudaba a llevar cuerdas mojadas, a reparar motores y a sentarse en la horrible quietud después de las tormentas, preguntándose si todos los barcos y marineros volverían con vida. Por aquel entonces, se reía con facilidad. Nora le recordaba. También recordaba lo poco que había hablado en las semanas posteriores a la desaparición de Thomas.

A la mañana siguiente, lo encontró cerca de la grada, revisando las amarras con las manos anudadas por los años de sal y frío. Levantó la vista cuando ella lo llamó por su nombre, y cualquier bienvenida que hubiera podido haber se desvaneció en el instante en que ella mencionó el nuevo vídeo que estaba circulando.