Siempre lo descartó como un engaño, pero luego descubrió lo que había bajo el arrecife

Aquella respuesta dejó a Nora extrañamente aliviada, porque sonaba más humana que mística. Sin embargo, la señora Wren añadió un detalle más antes de dejarla marchar. «Hace mucho tiempo», dijo, «los hombres salían al arrecife a trabajar; a ningún niño se le permitía preguntar por ello»

Nora dio media vuelta. La señora Wren no quiso decir nada más, excepto que en otro tiempo había habido allí una estructura de hierro, y ruido, y hombres convencidos de que se podía sacar provecho del mar. La anciana se persignó después de decirlo, lo que no hizo sino hacer más pesado el recuerdo.