Nora volvió a preguntar si alguien había visto realmente la Línea de la Serpiente antes de la desaparición de su padre, o si la historia sólo se había extendido después porque el dolor y la codicia formaban una pareja muy conveniente. Maggie no contestó directamente, lo que dio a Nora su respuesta.
Llevó el cuaderno de su padre a su antigua habitación y volvió a leerlo de principio a fin. La mayoría de las páginas no significaban gran cosa: notas meteorológicas, marcas de mareas, bocetos de la costa. Pero de vez en cuando aparecía una línea que la hacía detenerse, como una voz que hablaba a través de la niebla.
