Esa súbita vuelta a la normalidad perturbó a Nora casi más que el espectáculo en sí. Si el agua se hubiera mantenido violenta, ella podría haberlo llamado tiempo. Pero cambió como una cortina que cae, como si algo hubiera utilizado la bahía por un momento y luego se hubiera retirado antes de que la luz del día se fortaleciera.
A la hora del desayuno, las nuevas imágenes habían recorrido todas las casas de Blackwater Cove. Algunos aldeanos parecían realmente asustados. Otros llevaban la expresión brillante y hambrienta que Nora recordaba de años atrás, la mirada que siempre aparecía cuando la Línea de la Serpiente volvía a ser útil para algunas personas.
