Eli dejó el teléfono sobre la mesa y volvió a ver las imágenes del amanecer en silencio. Esta vez Nora observó con más atención. La forma blanca no se abría en abanico como la espuma ordinaria. Mantenía una línea estrecha, vacilante pero firme, como si siguiera algo situado bajo la superficie.
Cerca del final del clip, aquella línea pálida se curvó hacia el viejo arrecife y se estrechó aún más antes de que el agua empezara a girar en un círculo lento y oscuro. La imagen tembló allí, luego captó la forma negra que se elevaba brevemente por el centro, delgada como un poste o un brazo.
