Siempre lo descartó como un engaño, pero luego descubrió lo que había bajo el arrecife

El viejo puesto de recuerdos junto al muelle ya no estaba, pero su descolorido letrero seguía apoyado en el interior de un cobertizo: Recuerdos de la Línea de la Serpiente. Incluso después de tantos años, verlo llenaba a Nora de asco y rabia. Le recordaba con qué entusiasmo algunas personas habían disfrazado el dolor de folclore, a costa de la miseria de otras personas.

Por eso estuvo a punto de descartar a Eli Mercer en cuanto llegó a la puerta de Maggie con su dron. Durante un segundo, pensó que no era más que otra versión de la misma fealdad: otro truco, otra emoción, otra excusa para despertar el viejo apetito del pueblo por lo truculento.