Nora le insistió más, pero Cal le dio la espalda y preguntó por Maggie, como si un cambio de tema pudiera acabar con la conversación. No fue así. Nora se marchó enfadada. Sin embargo, bajo el enfado se escondía un sentimiento más frío. Cal no parecía molesto. ¿Parecía asustado?
Aquella tarde, Nora deambuló por el pueblo, con la esperanza de que las conversaciones sueltas le revelaran algo más concreto. En lugar de eso, se encontró con la misma vieja división que recordaba: los verdaderamente asustados y los que disfrutaban demasiado del miedo. En Blackwater Cove, el miedo y el comercio se aliaban contra el sentido común y la verdad.
