Una madre encuentra un secreto en su casa que la lleva a una sorpresa aún más salvaje

Pasaron los días, salpicados de pequeños fallos domésticos como bombillas que parpadeaban, tuberías que gemían o la puerta del horno que se negaba a cerrarse. Las irritaciones familiares la mantenían con los pies en la tierra. A veces la pared permanecía en silencio y Lucy casi lo olvidaba. Entonces los débiles e irregulares golpes respondían desde detrás del yeso.

Un colega le sugirió que redecorara el dormitorio. «Con pintura nueva se arreglaría el ambiente», le dijo. Pero cuando Lucy dio la primera mano un fin de semana, se dio cuenta de que la pared absorbía el color de forma extraña, oscureciéndose de forma irregular, como si ocultara algo poroso debajo. Cuando apretó demasiado el pincel, una fina grieta recorrió la superficie.