Una madre encuentra un secreto en su casa que la lleva a una sorpresa aún más salvaje

Se agachó y echó un vistazo al interior. Unas tablas toscas formaban un techo bajo; el ladrillo desnudo se apretaba a ambos lados. La estrecha litera se extendía a lo largo de una pared, frente a una franja de suelo en la que se veían débiles marcas de rozaduras sobre el polvo, como si los pies se hubieran movido inquietos por allí tiempo atrás y el recuerdo del movimiento hubiera perdurado

En el ladrillo cercano a la cabecera de la litera había letras de grafito garabateadas a mano desigual. Algunas se habían borrado con el tiempo, pero aún se podían distinguir los nombres, junto a una fecha de principios de los años cuarenta y una breve línea en un idioma que Lucy no podía leer. Lucy sintió un nudo en el pecho