Dijo que su padre estaba dando un paso atrás. Que quería que ella se hiciera cargo de lo que él había construido. Que ocurriría pronto. Durante un segundo, nadie habló. Entonces Daniel sonrió, ancho, casi atónito, y le tendió la mano. Las cejas de Eleanor se alzaron en señal de aprobación. Brooke soltó una suave carcajada y dijo: «Es increíble», como si la palabra hubiera estado esperando en algún lugar de su interior.
El momento le pareció adecuado. Cálido. Merecido. Clare dudó y añadió algo más, casi como una ocurrencia tardía. Que empezaría a trabajar en un nuevo puesto a la mañana siguiente. Que lo había aceptado en silencio, queriendo que el aniversario fuera lo primero. Quería que la noticia pareciera un regalo y no un anuncio. «Iba a darte una sorpresa», dijo, compungida y contenta a la vez.
