Un alce irrumpe en el hospital: una enfermera rompe a llorar por lo que ve en su cornamenta.

«Lo dejaremos aquí toda la noche», dijo, mirando a Julie. «Pero después de eso… ¿qué pasará?» Julie sonrió, rascando detrás de las orejas del perro. Su cola golpeó débilmente contra la mesa. «Creo que ya tenemos un vínculo», dijo suavemente. «Tal vez acaba de encontrar su nuevo hogar»

Al amanecer, el hospital se llenó de rumores sobre el alce y su misteriosa misión de rescate. Julie estaba junto a la ventana, observando el bosque a lo lejos. El alce hacía tiempo que había desaparecido, sus huellas estaban cubiertas por la nieve recién caída, pero su impacto perduraba.