Un alce irrumpe en el hospital: una enfermera rompe a llorar por lo que ve en su cornamenta.

Peter dudó, su desconfianza tanto hacia el alce como hacia la misteriosa criatura era evidente. Finalmente, asintió. «Vamos a liberarlo. Pero mantente alerta: si intenta arremeter, retrocedemos inmediatamente» Julie tragó saliva y asintió, preparándose para lo que le esperaba.

Peter se arrodilló con cautela y el haz de luz de su linterna iluminó a la enmarañada criatura. El plástico y la red se adherían fuertemente a su cuerpo, ocultando sus rasgos e impidiendo identificarla.