Un alce irrumpe en el hospital: una enfermera rompe a llorar por lo que ve en su cornamenta.

Dio un paso atrás, con la linterna temblándole en la mano. El sonido volvió a oírse, esta vez más cerca. El pecho de Julie se apretó mientras su mente se agitaba. ¿Era un oso? ¿Un lobo? Se agachó, se escondió instintivamente detrás de un árbol y respiró entrecortadamente mientras miraba en la oscuridad.

Una figura emergió de las sombras y a Julie se le revolvió el estómago. Pero entonces, el haz de su linterna captó unos rasgos familiares: Peter. Llevaba su propia linterna y una mochila, con la respiración agitada por la caminata por la nieve.