Lucas terminó las cosas con Rose en silencio. No hubo lágrimas, sólo comprensión. Antes había sido su novia; ahora, imposiblemente, era su hermana adoptiva. La vida había redibujado las líneas a su alrededor y ambos lo habían respetado. Lo que quedaba era un vínculo más fuerte que el romance: la verdad, la supervivencia y un profundo y extraño tipo de amor.
No eligió a una familia por encima de la otra. Nunca podría. Y no tuvo que hacerlo. Las vacaciones pasaron a ser compartidas. Fotos, reimpresas. Recuerdos, reenhebrados a través de mesas y años. Lucas Harrigan -otrora perdido en una pasarela- había encontrado no sólo su pasado, sino un nuevo tipo de futuro. Un futuro unido por dos hogares y un corazón que sabía cómo llevar ambos..
