«No lo sabía», dijo Lucas, con la voz ronca. «No sabía nada de esto» Kiara dio un paso hacia él. «Pero ahora lo sabes», susurró. «Primero fuiste nuestro. Sigues siendo nuestra» Daisy se estremeció, pero no dijo nada. Lucas se dio la vuelta. Sentía las paredes demasiado cerca. La habitación, demasiado ruidosa.
Lucy le puso una mano en el hombro, en silencio. Su hermana pequeña. La única que no había hablado. Sus ojos lo decían todo: que le quería, aunque la sangre no coincidiera. Aunque el destino hubiera hecho un lío con las matemáticas. Lucas tragó saliva. Nada volvería a ser igual.
