La sala se había calmado. Lucas estaba en el ojo del huracán, con el corazón golpeándole las costillas. Sus ojos saltaban de un rostro a otro: la rabia bañada en lágrimas de Kiara, el silencio atónito de James, la desesperación suplicante de Daisy. Las personas que lo habían criado. Y los desconocidos que una vez lo habían perdido.
James finalmente habló. «¿Estás diciendo… que te siguió fuera del barco? ¿Que no fue…?» No pudo terminar la frase. Robert asintió lentamente. «No nos lo llevamos. Lo encontramos. Y luego la nave desapareció» James se volvió hacia Kiara. «Fue en Nápoles. Dijiste que la última vez que lo viste fue en Nápoles»
