Un niño desaparece de un crucero y años después encuentra a sus padres

Daisy se acercó, las lágrimas amenazando su voz. «Fuimos a la policía de Nápoles. Presentamos una denuncia. Dijeron que a menos que supiéramos más, lo meterían en un orfanato. Otro niño sin nombre. No podía abandonarlo. Tenía cuatro años. Aterrorizado. Callado durante días. ¿Qué se suponía que teníamos que hacer?»

«Le rogué a Robert que se lo llevara a casa con nosotros», dijo, mirando a Kiara, con la voz quebrada. «Pensamos que quizá encontraríamos a su familia más tarde. Hicimos nuestros propios trámites. Le dimos una vida. Le queríamos. Todos los días. Como si fuera nuestro, porque después de un tiempo, lo era»