Sus ingresos cubrirían lo esencial si era cuidadosa. El alquiler, la compra, el transporte, nada más. Abrió una hoja de cálculo y murmuró: «Puedo hacer que esto funcione» Los números se comportaban cuando las emociones no lo hacían. La disciplina la tranquilizaba, aunque le confirmaba lo estrecho que era su margen ahora, sin Brett.
Se adaptó rápido, demasiado rápido. Cuando los colegas que no la conocían le preguntaban: «¿Estás bien?», ella sonreía y decía: «Estoy bien» La eficacia sustituyó al dolor. Desempaquetó, organizó y funcionó. La rapidez la inquietaba. ¿Sugería que se había estado preparando para esta separación mucho antes de que ocurriera?
