El hombre se tambaleó hacia atrás y los papeles se esparcieron. Uno cayó boca arriba cerca de los pies de Elena: una firma falsificada, con la tinta manchada por la lluvia. El detective la cogió al instante. «¿De dónde los ha sacado?», preguntó bruscamente. El hombre se quedó inmóvil y salió corriendo. El gruñido de Valorian se convirtió en un ladrido que lo persiguió por el pasillo.
Dos agentes lo interceptaron cerca de los ascensores. La escena se desarrolló en segundos: esposas que se rompían, voces que se alzaban, el hombre maldiciendo al «perro loco» Elena apoyó una mano temblorosa en el hombro de Valorian. «Lo sabías», susurró. «Lo sabías antes que nadie» El detective la miró, sombrío. Dijo: «Nos lo llevamos»
