Esta pequeña y conmovedora interacción tendió un puente entre sus mundos, mostrando el profundo vínculo formado a través de su aventura compartida, añadiendo un momento de ligereza a la sombra del bosque.
A medida que Hazel seguía a los osos, el denso bosque empezaba a diluirse, revelando atisbos del mundo que conocía. Las imágenes y los sonidos familiares volvieron poco a poco, como si el propio bosque la guiara de vuelta.
