Lo que pudo descifrar era corriente en el sentido más triste posible: notas sobre hacer las maletas a toda prisa, la deuda cerrándose a su alrededor, Jamie haciendo preguntas que no sabían cómo responder y repetidas promesas de que esta casa era sólo temporal.
Era suficiente. La cinta llevaba la etiqueta «Para Jamie». Las letras le daban un apellido: Whitaker. Brian abrió su portátil y empezó a buscar. Tardó más de lo que esperaba. Algunos callejones sin salida. Viejos listados de directorios.
