Un perro cría a 3 cachorros de león y, años después, el cuidador del zoo rompe a llorar cuando el león hace lo inesperado

Sus orejas se agitaban con cada gemido de los cachorros. Ethan dudó, con el peso de las normas presionándole. Los animales callejeros no estaban permitidos en las áreas de cuidado de animales. Si el director se enteraba, podían sancionarle o algo peor. Pero cuando uno de los cachorros soltó un gemido delgado y lastimero, Bella le devolvió el quejido, un sonido tan suave que Ethan perdió la determinación. Abrió la puerta de servicio lo suficiente para dejarla entrar.

«Sólo un vistazo», susurró. Bella avanzó, cautelosa pero firme, y se sentó junto a la cama caliente. Bajó la cabeza hasta que su aliento empañó el borde de plástico. Los cachorros se agitaron, moviendo la nariz ante el nuevo olor. Uno chilló, retorciéndose hacia el calor que sentía cerca. Bella no se movió. Se limitó a esperar, con los ojos suaves y el cuerpo inmóvil.