Lo miró fijamente, intentando comprender cómo sus años de matrimonio se habían derrumbado en una lista. «Ya lo has decidido», dijo. «Sí», respondió Vincent con calma. «Creo que es obvio» Al final de la semana, Alexis comprendió lo que estaba pasando. No era sólo el matrimonio.
Primero desapareció su acceso a las cuentas. Contraseñas cambiadas. Autorizaciones revocadas. Los correos electrónicos dejaron de llegar. Las conversaciones en las que solía participar siguieron adelante sin ella. Su papel en la empresa, el que había construido desde dentro, se desvaneció sin discusión, sin reconocimiento.
