No hay número de cuenta. Ni un bloc de notas. Ningún colega llamado para mirar una pantalla. «Por supuesto, Sr. Whitmore.» Cindy ya estaba de pie. «Por aquí.» Ella misma le acompañó por el pasillo. La puerta del fondo se abrió y se cerró. Elías lo observó todo desde su silla. Se quedó sentado un momento. Luego cogió la carpeta y la abrió.
La letra de Margaret en los márgenes, pulcra y pequeña como escribía todo. Notas a las que aún no encontraba sentido, cifras y nombres y referencias a cosas cuyo contexto no comprendía. Quería preguntarle a alguien. Quería hacer muchas cosas. Volvió a cerrarlo. Miró las ventanillas.
